Vinculaciones del monasterio con el mundo hispano

La iglesia de Santo Tomás se ha hecho acreedora durante su historia del apodo de “iglesia de los españoles”. Comenzó a ser llamada así durante el reinado de Felipe II (1556–1598) e imperio de Rodolfo II (1576–1612). Ambos monarcas pertenecián a ramas distintas de la dinastía de los Austrias o Habsburgos. Rodolfo II había sido educado en España, al lado de su tío Carlos I, en compañía de varios nobles checos. Cuando Rodolfo trasladó la corte imperial a Praga, fueron destacadas tanto la influencia de la cultura española, de la mano de dichos nobles, como las relaciones diplomáticas entre ambos reyes, con el telón de fondo de la reforma religiosa, pues Felipe II procuraba conseguir de su primo Rodolfo que amparase el catolicismo frente a la mayoría protestante de la nobleza checa.

La residencia de la Embajada de España se encontraba entonces en el territorio de la parroquia de Santo Tomás, en la actual plaza de Wallenstein. Tuvo una especial vinculación con la parroquia el segundo Embajador español, Don Guillén de San Clemente. Este noble catalán se implicó profundamente en la vida de la ciudad, en la que residió largo tiempo, de 1581 hasta 1608. Congregó en torno así a los nobles de orientación católica, un grupo que el mismo denominaba la facción española o partido español.

En la iglesia de Santo Tomás hizo construir Don Guillén la “cripta de los españoles”, un sepulcro para quienes, procedentes de su patria natal, muriesen en Praga sin medios para costearse su entierro. La cripta fué construida en 1597. Don Guillén no quiso edificar su propio túmulo, sino hacer una obra benéfica en favor de sus paisanos. Y eso es lo que está escrito en la frase latina que orna la lápida:

Salve calcator huius marmoris don Guillielmus de Sto Clemente Regis Catholici in Germania Legatus Eisudem Regis subditis In spulturam perpetuam Hoc conditorium exstruxit Anno Christi MDXCVII. Ave Maria

Es decir: “Salve visitante de este monumento – Don Guillermo de san Clemente – legado en Germania del Rey Católico – construyo esta cripta – como sepultura perpetua – para los súbditos del mismo Rey – en el año 1597 después de Cristo. – Ave Maria”.

Don Guillén favoreció repetidamente el templo de Santo Tomás, y fué enterrado aquí, sin haberlo esperado él mismo. En 1608, ya durante el reinado de Felipe III, encontrándose el Embajador gravemente enfermo, pidió insistentemente ser relevado de su cargo, para poder morir y ser enterrado en España. Sin embargo falleció sin poder cumplir su sueño y reposa en la cripta que él mismo hizo construir.

En la sacristía, como monumento funerario, donó un cuadro representando la crucifixión, acompañada de Santa Catalina y del propio Don Guillén. La inscripción al pie del cuadro reza así:

D.O.M. (Al señor óptimo y mayor)

Don Guillelmus de S. Clemente, caballero de la Orden de Santiago, Embajador de Su Católica Maestad Felipe III ante el Emperador Rodolfo II, hizo colocar aquí este monumento en el año del Señor de 1608.

En esa época, hubo en la actual Chequia muchos los religiosos y sacerdotes de origen español, sobre todo jesuitas. No queda constancia, sin embargo, de que ese fuese el caso de la Orden de San Agustín. El único conventual español de quien se tiene seguridad es Agustín Placentino, que fue miembro de la comunidad praguense desde 1617. En 1627 era todavía Definidor de la Provincia de Bohemia, y luego regresó a su patria. Sin embargo, España era una referencia ineludible para los católicos en aquel tiempo, y Santo Tomás, a diferencia de otras iglesias, siempre permaneció católica. La influencia de la espiritualidad española fue fuerte, como testimonia la abundante representación de santos procedentes de España en la iconografía del templo.

El agustino San Juan de Sahagún (1430–1479), patrono de Salamanca, está representado en la estatua de mayor tamaño situada a la derecha del altar mayor. San Juan observa el tabernáculo y sostiene un cáliz, símbolo de la fe católica en la presencia real de Cristo en la comunión. Bajo la estatua, un medallón representa uno de sus milagros más famosos: cuando un niño se cayó en un pozo muy profundo y ante la sorpresa de todos logró sacarlo alargándole una correa muy corta. La estatua es obra de Andrés Felipe Quittainer (†1729). Asimismo, puede representar a San Juan de Sahagún una de las cuatro estatuas que adornan el altar de San Nicolás de Tolentino, en la columnata del lado derecho.

Otro santo agustino representado en la iglesia es Santo Tomás de Villanueva (1488–1555), Arzobispo de Valencia. Como provincial de los agustinos, fue él quién envió los primeros agustinos misioneros a México. Siendo Arzobispo de Valencia hizo una gran labor de reforma del clero y la vida cristiana e impulsó el seminario diocesano. Fue un gran predicador. De modélica pobreza personal, fue un gran benefactor de los pobres. Y repartiendo limosna a los pobres le pintó Carlos Škréta, en el altar situado a la parte derecha de la nave, a la derecha de la entrada principal, debajo del coro.

Hay un retrato de San Francisco de Borja, jesuita, canonizado en 1671, en la parte superior del altar de santa Apolonia, el penúltimo de la columnata que delimita la nave derecha.

Sobre el altar de San Nicolás de Tolentino, junto al último pilar antes de la entrada al presbiterio, hay un cuadro sin marco de un sacerdote, probablemente San Francisco Javier (1506–1552), otro de los primeros compañeros de San Ignacio Loyola, patrono de las misiones.

En el altar del presbiterio dedicado a la Santísima Trinidad se encuentra también entronizada Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América y de todos los pueblos hispanos. Su imagen fué donada al templo por mexicanos residentes en Praga en el año 2002.

En los últimos años, la vinculación hispana de la iglesia de Santo Tomás ha adquirido una nueva dimensión. Tras la renovación de la vida conventual, van formando parte de la comunidad agustiniana varios frailes procedentes de España y México. Explica su presencia la escasez de clero nativo tras la persecución a la iglesia durante el período comunista (las ordenes y congregaciones religiosas fueron suprimidas de 1953 hasta la caída del régimen en 1989). Con ellos, Santo Tomás se ha convertido en la sede de la comunidad católica de habla hispana, haciendo así honor al nombre que tuvo en otros tiempos.