Sepulcros en la iglesia

En la iglesia y en la capilla de Santa Bárbara hay aproximadamente 36 epitafios con distintos grados de legibilidad. La tarea de describirlos todos sobrepasa el carácter de este breve texto, por lo que nos concentraremos en los más importantes o interesantes.

Junto a la entrada a la iglesia podemos encontrar el ya mencionado Don Guillén de San Clemente, que murió en 1608. Su lápida presenta la estrella heráldica de David. En la pared norte del presbiterio está el sepulcro de la familia Morzin, padrinos del compositor José Haydn (†1809) y fundadores en 1705 del último convento agustiniano fundado en Bohemia, Vrchlabí. En la pared norte del coro se encuentra también la lápida de Ester Ana Ogilvi del año 1784. Casada con un hombre de familia irlandesa que había escapado de Irlanda el siglo anterior. Todos lo años, el 17 de marzo, en época de las celebraciones de San Patricio, patrón y apóstol de los irlandeses, se reunía la sociedad irlandesa en Praga. Todos recordaban a sus paisanos y a las mujeres que se habían sacrificado por la cultura y la fe irlandesas. En el suelo delante del altar mayor está el sepulcro de la familia Lobkovic del año 1733. En el suelo de la nave lateral septentrional, junto al púlpito, está el epitafio de Godofredo Steeghia, médico personal del emperador Rodolfo II, recordando su muerte el 10 de abril de 1609. Junto al segundo pilar desde el Oeste, ante el altar de San Bonifacio, se encuentra el epitafio de Gall Mach (†1612), burgués de Malá Strana. Bajo el altar del Nacimiento del Señor se haya el sepulcro del camarero imperial Wolf Plümb, pero es mucho más importante la lápida que hay tras él, hecha de mármol rojo y con restos de un inscripción latina, y que pertenece, según los registros del convento, al famoso grabador rudolfino Egidio Sadeler. En la nave principal, junto al primer pilar oriental, ante el altar de la Virgen del Consuelo, está colocado en el suelo el sepulcro de Domingo de Bossi, uno de los importantes arquitectos de la era renacentista, que murió el 11 de agosto de 1599. En la nave lateral meridional que lleva hasta la capilla de Santa Dorotea podemos encontrar el sepulcro de Fernando Visconti, de una familia aristocrática de Milán con parentesco lejano con el sacerdote agustiniano y general de la orden Felipe Visconti (1649–1655).