La cervecería del convento

La cervecería era una parte muy relevante del complejo de Santo Tomás. Según la tradición del convento, la cervecería había sido fundada ya en el año 1352, pero el documento escrito más antiguo viene del año 1400. El Codex Thomaeus tiene una copia del privilegio «sub sigillo Minoris civitatis supra aream prope maiorem portam, in qua est constructum braxatorium tempore fratris Petri de Alba pro pecunia fratris Johannis dicti Walter sub anno Domini MCCCC». (...bajo el sello de la Ciudad Menor (Malá Strana), en un terreno junto a la puerta mayor, en el que fue construida la cervecería en tiempos del hermano Pedro de Bělá con dinero del hermano Juan, llamado Walter, en el año 1400). El mencionado Pedro de Alba (Bělá) está documentado como prior de Santo Tomás solo después del año 1389, así que no hay seguridad sobre la época de aparición de la cervecería, igual que tampoco se han conservado documentos de su actividad. El edificio se encontraría en la parte septentrional del terreno del convento, es decir, cerca de la actual Plaza de Valdštejn.

Durante las guerras husitas, no hay duda de que la cervecería fue destruida junto con el convento, y no hay noticias directas de su renovación en el siglo XVI. Sin embargo, en 1608, el prior Juan Bautista Crystellius de Bochov se dirige al emperador Rodolfo II con la petición de que sea confirmado el derecho a despachar cerveza, contra el cual se había alzado el ayuntamiento de Malá Strana. De igual forma, en los libros de contabilidad de convento aparecen ingresos del mencionado despacho de cerveza, lo que demuestra que la cervecería estaba en activo.

De mediados del siglo XVII provienen documentos más seguros. Durante el priorato de Fulgencio Tichý, en 1656, la cervecería fué reformada, a pesar de lo cual continuaron las disputas acerca del despacho de cerveza con el ayuntamiento de Malá Strana y con los maestros cerveceros de Praga. De modo que en ese mismo año de 1656 el municipio de Malá Strana se negó a suministrar a la cervecería agua de las cañerías municipales. Finalmente aceptó a cambio del pago anual de 12 kopas. Pero en 1667 volvieron a alzarse en protesta los maestros cerveceros de Malá Strana, se dirigieron al Virrey y solicitaron la prohibición de fabricar cerveza para la cervecería del convento. La disputa creció, y en 1773 los maestros cerveceros de Malá Strana llegaron a requisar una remesa de cerveza de la cervecería de Santo Tomás. Pero esta vez, el monasterio se dirigió al virrey con una enfática petición y, por fin, el tribunal regional le reconoció oficialmente el derecho de fabricación y despacho de cerveza.

En 1763 tuvo lugar un cambio significativo cuando el prior José Barolar ordenó erigir los nuevos edificios de la cervecería en la parte oriental del complejo del convento, donde se encuentran hasta hoy en día. La cervecería se extendió, al mismo tiempo, en dirección al Palacio de Valdštejn, y la gruta artificial (que en 1756 donó al convento el conde Valdštejn con parte del jardín) pasó a formar parte de la cervecería.

Los maestros cerveceros de la ciudad volvieron a protestar contra el despacho de cerveza, pero el prior sugirió un acuerdo: que en las casas y calles bajo la administración del convento pudieran despachar, no sólo el convento, sino también los maestros cerveceros de la Ciudad Vieja y de la Ciudad Nueva. El acuerdo se ratificó de nuevo en 1780, con el añadido de que se prohibía la venta de cualquier cerveza que no fuera de Praga.

La cervecería sufrió su última gran reforma en los años 1801-1802, durante el priorato de Godefredo Melzer. Sin embargo, el convento dejó de fabricar cerveza por cuenta propia y empezó a alquilar la cervecería. Se han conservado los nombre de los arrendatarios del siglo XIX: los maestros cerveceros Hustoles, Micka, Staněk, Hloucha. Dos nombres merecen nuestra atención: el maestro cervecero Hloucha era el padre del viajero y escritor checo que, bajo el nombre de Joe Hloucha, escribió varias novelas desde Japón. František Staněk comenzó a fabricar en 1870 la famosa lager negra – «el chivo de Santo Tomás». Y la cerveza negra siguió siendo típica de la cervecería también en el siglo XX, aunque más tarde solamente se suministraba al restaurante del monasterio desde otras cervecerías.

En 1930 asumió el arrendamiento el maestro cervecero Antonín Musil, llevó a cabo una amplia modernización y pasó a la producción a gran escala con maquinaria. Decoró las viejas estancias del restaurante con muebles de estilo y las amplió añadiendo el hasta entonces almacen original. Siempre han llamado la atención de los visitantes el sótano de salones abovedados, y tanto la terraza como el jardín han sido siempre una parte indispensable del restaurante. Una serie de conocidos artistas se sintieron atraídos a sentarse en estos espacios.