El convento como centro de educación – el studium generale

La orden necesitaba miembros con una formación teológica adecuada para su actividad predicadora y confesora. Con este fin surgieron los llamados studia generale. La carrera duraba cinco años y los estudiantes – miembros de la orden – obtenían el título de lector y el permiso para enseñar en el estudio general de su provincia. La Orden de San Agustín fundó sus primeros estudios en Italia: en el año 1287 están documentados los de Roma, Bolonia, Padua y Nápoles. A principios del siglo XIV apareció el de Viena y probablemente de la misma época es el de Santo Tomás de Praga, aunque la primera mención escrita data de 1343.

Según los estatutos del capítulo general de la orden celebrado en Ratisbona en 1290, en cada provincia debían trabajar dos lectores en el studium generale. El prior general designaba a uno de ellos, que se encargaba de comentar las Sagradas Escrituras, mantener disputas, disertar sobre ciertas partes de la filosofía en caso de ser necesario y, en general, dirigir el studium. El otro lector tenía que comentar las Sentencias de Pedro Lombardo, enseñar lógica y otras partes de la filosofía. A mediados del siglo XIV nos encontramos ya en Praga con un número mayor de lectores. Al frente del estudio se encuentra el regens studiorum – algo así como un director –, junto al que se mencionan el lector principalis y el lector secundarius, y más tarde incluso dos lectores secundarii.

El studium genrale de Praga alcanzó un nivel elevado en los años 40 del siglo XIV. El famoso Heinrich von Freimar hijo ejerció aquí de regens studiorum en los años 1342–1350. A petición de Carlos IV, la orden pudo enviar a la recién fundada universidad al lector Nicolás de Louny como profesor de teología.

Debió de ser en los años 80 cuando el studium de Santo Tomás pasó a formar parte de la Universidad de Praga. Uno de sus lectores era miembro de pleno derecho del claustro de profesores de la Facultad de Teología, pero los estudiantes de la orden estaban obligados a escuchar disertaciones de profesores que no pertenecieran a ninguna orden eclesiástica. Podían obtener el título de magister (licenciado) en el studium de su orden, pero los exámenes debían realizarlos en presencia del decano de la Facultad de Filosofía. Solo la Universidad concedía los títulos de Teología.

Dados los costes de la carrera, las lecciones tenían lugar en el convento, donde vivían estudiantes y profesores. Sin embargo, la congregación tuvo que prometer al soberano que se encargaría del mantenimiento de los profesores y facilitaría las aulas. Los estudiantes de la orden se distinguían de los seglares en algunas cosas: podían pasar los exámenes de la Universidad, pero estaban obligados a pedir autorización a su superior. No estaban bajo la jurisdicción del rector y no le prestaban juramento, pero a cambio ningún fraile podía detentar la función de rector.

El ascenso de Praga y la fundación de la Universidad atrajeron al studium de Santo Tomás a interesados no solo de Bohemia, sino de Alemania, Italia e Inglaterra. Las fuentes guardan el nombre de 43 lectores de la época anterior a los husitas. El studium generale desapareció tras las guerras husitas.