Nuevo párroco de Santo Tomás.: P. Antonio Rivas, OSA

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Nuestra parroquia es viva. Es activa y es joven. Tiene mucho movimiento y activiaddes en sus tres comunidades, y lo que es más importante, mucha gente implicada y comprometida en cada una de ellas. Nuetra parroquia es familiar y acogedora. Ha ido creciendo, uniedndo a quienes se resistian a abandonar la Mala Strana, o que vuelven todas las semanas a su casa de siempre, a otros muchos que se sienten en casa, muchas familias que vienen con sus niňos. Todos somos importantes, pero me atrevo a decir que son esas familias las que le dan a nuestra parroquia su color y caracter peculiar. Es, ella misma, una gran familia. Nuestra parroquia es rica y variada. Es multicultural, pero logra integrar y unir a gente muy diversa. Nuestra parroquia es agustiniana, comunitaria, fraterna. Nuestra parroquia es simpatica y alegre. Nuestra parroquia es misionera, tiene sus puertas abiertas para estar en contacto con la sociedad en la que vivimos, para anunciar a Cristo, para recordar que Dios es amor y que Él sale el encuentro de todos. Para Él, todos somos importantes. Todos estamos en el centro de su amor.

Comienzo ahora a ser párroco, aquí en Santo Tomás, nuestra parroquia. Mi hogar espiritual, Santo Tomás (pienso aquí en la parroquia y en el monasterio, mis queridos hermanos de comunidad de religiosos). Es para mi un nuevo servicio, una tarea delicada, un reto importante. Pero no es un gran cambio para la parroquia. Bajo diversas guías (el P. Jan Aixner, el P. Vit Marecek, el P. William, el P, Juan, el P. Vit) hemos ido creciendo juntos. Y todos estos párrocos han sabido señalar los objetivos que nos han ido llevando a ser lo que somos: nuestra parroquia, una comunidad que camina en torno a Jesús y hacia Dios, siempre con ese ideal agustiniano, “un solo corazon y una sola alma orientados hacia Dios”.

No es un gran cambio. Porque vamos a seguir creciendo juntos, porque somos todos juntos, los que vamos a buscar esos caminos para crecer en fe, en interioridad, en comunidad y amor.

Le deseo al P, Vit, que ha desempeñado su servicio de párroco con tanta fidelidad y cariño, que en Brno encuentre también una familia religiosa y parroquial en la que se sienta muy querido, y pueda allí seguir compartiendo, dando de lo mucho que tiene. Muchas gracias, hermano. Y me encomiendo a vosotros, me pongo en vuestras manos. Para que recéis por mi, para que me ayudéis a descubrir que es lo que necesitais, para caminar a vuestro lado, buscando juntos a Dios, paraq eu todos juntos sigamos construyendo nuestra parroquia. Nuestra hogar.